Lectura fácil, lenguaje claro y lenguaje sencillo: tres formas de hacer la información más comprensible

 En septiembre de 2026 ha entrado en vigor el Real Decreto 707/2026, de 2 de septiembre, por el que se aprueba el Reglamento de las condiciones básicas de accesibilidad cognitiva.

Este nuevo Reglamento supone un paso importante porque desarrolla de forma más concreta cómo debe garantizarse la accesibilidad cognitiva en diferentes ámbitos y, además, incorpora expresamente el concepto de lenguaje sencillo.

A partir de esta novedad, me pareció interesante detenerme en tres conceptos que aparecen cada vez con más frecuencia: lectura fácil, lenguaje claro y lenguaje sencillo.

Los tres tienen algo en común: buscan que la información sea más comprensible.

Pero no son exactamente lo mismo.

Por eso he preparado una serie de infografías que intentan explicar sus principales diferencias de una forma visual y sencilla. No pretenden establecer fronteras rígidas entre unas herramientas y otras, sino servir como una primera aproximación para entender mejor qué caracteriza a cada una.

Lectura fácil

La lectura fácil es un método para hacer accesible la información a personas con dificultades de comprensión lectora.

En España cuenta con una referencia técnica concreta: la Norma UNE 153101:2018 EX de Lectura Fácil.

Esta norma establece pautas y recomendaciones relacionadas con aspectos como la redacción, el diseño, la maquetación o el formato de publicación.

La lectura fácil está especialmente dirigida a personas con discapacidad intelectual y/o dificultades de comprensión lectora.

Además, tiene una característica fundamental que la diferencia de otras formas de comunicación accesible: la validación de la comprensibilidad.

Esto significa que los textos deben ser revisados por personas del perfil destinatario para comprobar que realmente se entienden.

Por tanto, la lectura fácil no consiste simplemente en escribir de una forma más sencilla. Es un método con criterios concretos y con un proceso de validación.

Lenguaje claro

El lenguaje claro está orientado a toda la ciudadanía.

Su objetivo es que las personas puedan:

  • encontrar la información que necesitan;
  • comprenderla;
  • y utilizarla.

Cuenta también con una referencia técnica, la Norma UNE-ISO 24495-1, que establece principios para una comunicación clara.

El lenguaje claro está muy relacionado con la comunicación escrita y tiene especial importancia en documentos administrativos, jurídicos, sanitarios, institucionales o informativos.

No exige el proceso de validación propio de la lectura fácil.

Su objetivo principal es que la organización del contenido, las palabras utilizadas, la estructura y el diseño ayuden a cualquier persona a comprender la información con mayor facilidad.

Lenguaje sencillo

El nuevo Reglamento de accesibilidad cognitiva incorpora ahora expresamente el concepto de lenguaje sencillo.

Este término resulta especialmente interesante porque amplía el foco de la comunicación comprensible.

El lenguaje sencillo puede utilizarse de forma:

oral, escrita o combinando ambas formas de comunicación.

Busca utilizar frases breves, palabras habituales y estructuras directas, teniendo en cuenta las necesidades de las personas que reciben la información.

Puede ser especialmente útil en situaciones en las que una explicación escrita no es suficiente o cuando la comunicación se produce directamente entre personas.

Aquí aparece, sin embargo, una diferencia importante respecto a los otros dos conceptos.

Actualmente, el lenguaje sencillo no cuenta con una norma técnica específica que establezca pautas concretas para su aplicación, como sucede con la lectura fácil o el lenguaje claro.

Por tanto, será interesante observar cómo se desarrolla este concepto en los próximos meses y qué orientaciones o documentos técnicos se van elaborando para facilitar su aplicación práctica.

Tres herramientas con un mismo objetivo

Aunque lectura fácil, lenguaje claro y lenguaje sencillo tienen características diferentes, las tres forman parte de una misma idea: hacer la información más accesible y comprensible.

La lectura fácil establece un método concreto y requiere validación.

El lenguaje claro busca mejorar la comunicación dirigida al conjunto de la ciudadanía.

Y el lenguaje sencillo introduce una forma de comunicación más directa que puede ser oral, escrita o combinada.

No siempre necesitaremos una adaptación a lectura fácil.

En otras ocasiones será suficiente aplicar principios de lenguaje claro.

Y habrá situaciones en las que una explicación en lenguaje sencillo, incluso de forma oral, sea la mejor forma de facilitar la comprensión.

Lo importante es no perder de vista el objetivo final: que las personas puedan comprender la información, tomar decisiones y participar con mayor autonomía.

Las infografías que acompañan esta entrada son una pequeña aportación personal para ayudar a visualizar estas diferencias y seguir reflexionando sobre la accesibilidad cognitiva.

Elia Zapico
Experta en accesibilidad cognitiva y lectura fácil.









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